viernes, 24 de octubre de 2008

Hierbas ÉPOCA DE TRANSPLANTES ........

Hierbas
Ya que estamos en época de transplantes, unos ejemplos de ello. En este caso en una higuera que lleva 2 años en tierra y que saco para regalar a unos amigos. Se aprecia un buen mazacote de arcilla en el cepellón y unas raíces muy desarrolladas, pero grandes. El proceso del transplante es bien conocido pero nunca está de más recordarle.


Ha estado sin ningún tipo de control y las raíces se han desarrollado en todas las direcciones posibles y en un grosor muy grande (esto no interesa si luego lo queremos para bonsái).



Como las especies caducifolias podemos transplantarlas haciendo un lavado total de raíces procedemos y vemos, sobre todo, lo grande que se ha hecho la raíz pivotante, la que hace que el árbol se enganche al suelo. Eso para bonsái no es operativo, ya que el cepellón deberá ser lo más plano posible por lo que hay que cortarla.



Fuera pivotante …. Un buen serrucho ayuda en la tarea.



Tras la poda de raíces grandes y las que crecen en direcciones no apropiadas (para abajo o para arriba) nos queda en árbol de la siguiente manera ……




Yo uso para las higueras una mezcla de turba y akadama al 50% pues quiero que el sustrato retenga algo de humedad y con más porcentaje de akadama no sería posible. Además tendría que estar regando con más frecuencia.



Interesa que las raíces se desarrollen creando un buen pan, por lo que nunca viene mal un poco de enraizante. También sellamos con pasta las posibles heridas de la poda.


Pasando dos alambre por debajo de los agujeros de drenaje de la maceta de entrenamiento fijamos el arbol para evitar que con el viento o movimientos bruscos las raíces sufran



Bien atados procedemos a echar el sustrato antes mostrado procurando que penetre bien entre las raices no quedando bolsas de aire que hagan que las raices puedan pudrirse. Un poco de musgo de adorno y para que retenga la humedad ……........…… y a esperar que dentro de muy poco ramifique ….

jueves, 23 de octubre de 2008

Flor ALGUNOS PRE-PREBONSAI Y OTRAS IMÁGENES

Flor
PREBONSAI PARA TRABAJAR MUCHO
Estos son algunos de los proyectos que en la actualidad se acercan a prebonsai. En primer lugar esta higuera surgida de esqueje y plantada 2 años en "suelo". Este invierno la transplanté del suelo a maceta podándola las ramas que alcanzaban casi el metro de altura.




Luego le podé drásticamente dejándola en un muñón. Las higueras normalmente brotan con fuerza en primavera …..


Y si no, ahí tenéis la demostración. Ahora a seguir ramificando poco a poco a base de pinzado constante.



Roble, que aunque se ve en maceta ahora está plantado en suelo para que engrose, ramifique y desarrolle un buen pan de raíces.





Acer Palmatum también plantado en suelo en estos momentos hace un tiempo era sí en dos estaciones diferentes, otoño y verano.





MACROIMÁGENES

Estas son unas fotos del pequeño mundo que podemos ver dentro de las macetas de los bonsai. Están hechas con el 'macro' de la cámara y siempre dentro de los límites que marca la maceta del bonsai.
Pequeña planta de acento que tengo dentro de un bosque de hayas.
Corteza rugosa de un manzano prebonsai.


Efectos del otoño en un abedul prebonsai.


Brote tardío de un haya en pleno otoño. Ya se sabe con estos cambios locos de tiempo ......


Corteza de un reciente acodo de glicinia (wisteria floribunda)



Musgo de fibra corta sobre el que descansa una hoja ya madura.





Rama de un prebonsai de manzano con varias ramificaciones secundarias.



Brote primaveral de una wisteria.



Biogold naúfrago entre el musgo al que se le acerca una echeveria que parece que cobre vida.



Una seta multicolor aparecida en otoño en el sustrato de un bonsai?????????



Pues parece que no........ es un amigo volador ......




Increibles Abedul yamadori

Increibles
Esta es la historia de un abedul, (Betula Alba), proveniente de una recuperación hecha en el monte en el otoño de 2003. Es apenas un tronquito que se planta sin mucha esperanza en una maceta de bonsai y que se pretende por la forma inicial hacer un "azotado por el viento".









En invierno sepasa a una maceta más grande, pero no acaba de convencer.


Al final se decide plantarlo en el suelo para que engrose el tronco más rápidamente y nos permita avanzar en la creción del prebonsai.



2 años después y tras haberse desarrollado mucho en altura y dejándolo al libre crecimiento está de esta manera, con el nebari algo descubierto.







Finales del 2006. Se poda drásticamente y se dejan solo unas ramas para intentar formar un estilo escoba más adelante.



Diciembre de 2006, se saca de la tierra, se le recortan las raices y le damos un primer vistazo al nebari. Salta a la vista que después de 3 años la planta ha evolucionado bien. La idea es sacarlo de la tierra cortar las raices y plantarlo en maceta de entrenamiento, paso previo a la meceta definitiva de bonsai.


Akadama+turba en muy baja proporción y le sujetamos a la maceta con el alambre correspondiente.




Una vez transplantado, un poco de musgo sonre la akadama, no queda mal nebari a la vista, esto promete, en unos años se puede conseguir algo 'decente'. Además el abedul crece rápido.



Ya plantado y con el ramaje justo, aunque luego aún se recortarán más.




Mayo de 2007, el arbol se desarrolla con una fuerza tremenda. Ha echado un ramaje terrible y casi no se da abasto a pinzar. El pinzado hace que el ramaje secundario y terciario se desarrolle. A base de mucho trabajo en unos añitos será algo parecido a un bonsái. Quizá el año que viene se le pase a maceta de bonsai.



miércoles, 22 de octubre de 2008

Plantas TRANSPLANTE DE ARCE DE VIVERO

Plantas
Esta es la demostración de que con pocos recursos y en poco tiempo se puede hacer un prebonsai decentillo. Se compró esta planta de vivero hace poco más de un año por 9.50 euros, precio muy razonable. Medía 90 cm. Se transplantó a maceta de entrenamiento para dejarle crecer a sus anchas, mucho abono, mucho sol y empezó a "desmadrarse". Luego se quitaron esas ramas que salen a la derecha y se dejó el tronco de la izquierda como guía principal.


Unos meses presentaba este aspecto. Se le dejó crecer hasta 1.20 cm. Además en el verano pasado se le hicieron 3 acodos en el ramaje superior aprovechando la fuerza de creciento.


Un año después de la adquisición (hace 2 meses) procedemos al transplantado y recortado de raices para dejarle otra temporada en maceta de entrenamiento. Apareció un pan de raices espectacular después del plantado un año en akadama 100%. Se procedió a una poda de las ramas ……



….. y recorte de raices para equilibrar la parte aérea con la radical.




Además por el camino se aprovechó para sacar un par de acodos como el que os muestro, acodos que han ido a parar a suelo para que engorden unos añitos.



Y así nos quedó una vez transplantado a la misma maceta de entrenamiento.




A día de hoy con la primera brotación de primavera. Tira hojas de manera muy fuerte y solo queda ir modelándole con los pinzados y alguna poda si se desmadra. Mide 30 cm. de alto (sin maceta) y otras 30 de ancho, nebari de 7 cm.

martes, 21 de octubre de 2008

Jardines Clasificación según su estilo: Doble tronco (Sokan)(X)

Jardines

  • Varios troncos en una única base: Se trata de estilos en los que varios troncos se encuentran unidos a un mismo sistema de raíces. Estos estilos presentan algunas ventajas técnicas frente a las agrupaciones de árboles individuales a la hora de afrontar su mantenimiento por el hecho de ser lo que son; por ejemplo es más fácil su trasplante, presentan las mismas características de corteza, coloración etc., y la brotación primaveral es casi simultánea. La principal desventaja es que no se puede elegir las posiciones relativas de los diferentes troncos.

  • Doble tronco (Sokan):En China o Japón este estilo recibe el nombre de 'padre e hijo' o 'madre e hija', dado que normalmente uno tronco predomina sobre el otro que, situado muy cerca, da la impresión de estar protegido o dominado por el mayor.El material elegido puede ser un doble tronco natural, o un árbol que presente una rama muy baja que pueda ser orientada como un nuevo tronco. Lo que si se debe tener en cuenta en ambos casos es que la unión de los dos troncos debe producirse lo más baja posible, a ser posible a nivel del suelo, formando un ángulo agudo. Uniones muy abiertas tienden a dar la impresión de árboles no plenamente relacionados.

  • Otro método para crear este tipo de ejemplares es unir por la base dos árboles de características muy similares, con puntos atractivos, pero que adolezcan de alguna deficiencia o falta de ramas en alguno de sus lados. Si la unión se realiza correctamente, con el paso del tiempo resultará imperceptible.Un punto a tener en cuenta es que las alturas y grosores deben ser marcadamente diferentes, siendo el árbol más alto también el más grueso. Además, tal y como ocurriría en la naturaleza, el árbol menor se inclinaría hacia fuera, tratando de sortear la sombra creada por el más alto. A pesar de todo, el movimiento de ambos suele ser muy similar, puesto que a fin de cuentas han crecido en el mismo entorno.

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lunes, 20 de octubre de 2008

Yuyos Clasificación del Bonsái según su estilo- Shakan (III)

Yuyos
Shakan (inclinado):Se trata de árboles con troncos más o menos rectos pero inclinados. Esta inclinación, que puede ser tanto a derecha como a izquierda, suele ser de un máximo de unos 45 grados sobre la vertical pues a partir de ahí se les puede considerar como semi cascada, o cascada.El estilo inclinado es, a diferencia de los anteriores, un estilo en el que el medio ambiente ha dejado una clara huella sobre el árbol. Los estilos de tronco vertical hablan de árboles viviendo en condiciones favorables y que por tanto han podido desarrollarse en la dirección ideal; vertical, o casi, con ramas y raíces distribuidas de forma uniforme dando impresión de estabilidad y equilibrio. Pero un árbol inclinado nos indica que no ha sido tan afortunado y que un medio más hostil le ha obligado a inclinarse, por lo que tanto la distribución de ramas como de raíces no tiene por que ser la esperada.Si en un tronco vertical uno podría esperar una cierta correspondencia entre las raíces más gruesas con aquellas ramas a las que soportan (una rama gruesa generalmente dispone de una raíz igualmente gruesa justo debajo encargada de alimentarla pues el camino de savia es en ese caso el más corto posible), en un árbol inclinado esto no tiene por que ser cierto, tanto más cuanto mayor sea la inclinación que presente. En este caso, las raíces más gruesas tratarán de asegurar la estabilidad del árbol tratando de compensar en lo posible el efecto de la gravedad sobre el tronco inclinado y por lo tanto aparecerán en las dos zonas donde son más necesitadas: Justo en la parte de la base que queda bajo el tronco inclinado, y en la parte opuesta, la más externa de la inclinación. Es importante recordar que dicha inclinación afectará igualmente a la forma de estas raíces, pues aquellas situadas en la parte interna se verán sometidas a fuerzas de compresión, mientras que las situadas en la parte externa se verán sometidas a tensiones al tratar de anclar el árbol al suelo, y por tanto serán bastante más alargadas que las anteriores.La inclinación del tronco puede empezar justo a nivel de suelo o algo más arriba, incluso puede presentar curvas notablemente acentuadas. Hay que notar que un tronco recto indica que la inclinación se ha producido recientemente, mientras que alguna curva da la impresión de que el árbol ha tratado de recuperarse a lo largo del tiempo.Respecto a la distribución de ramas, si bien es posible aplicar la idea de la distribución habitual de ramas como en los casos de troncos verticales, hay que tener en cuenta que las ramas en la parte externa de la inclinación suelen tener mayor peso por diferentes motivos: actúan como contrapeso equilibrando el conjunto, y reciben más luz que las situadas en la parte interna desarrollándose con un vigor bastante mayor. Es por esto por lo que en la mayor parte de los casos la primera rama, y la mas pesada, debería encontrarse en la parte externa de la inclinación

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Flor Bonsái: Acodos

Flor

  • ¿Qué es un acodo? Se trata de un método de reproducción, al igual que el esquejado, que nos puede resultar de una gran utilidad en determinados casos. Por ejemplo con ejemplares en los que interese obtener un clon que reproduzca exactamente alguna característica deseable de la planta madre, o con ejemplares que no produzcan semillas viables. Para estos casos tenemos un método de reproducción – el acodo - que puede ser mucho más rápido que el esqueje o la semilla ya que generalmente se parte de materiales más desarrollados.
    El acodo también puede ser una útil herramienta que nos permita aprovechar materiales poco prometedores. Si en algún punto del tronco nos encontramos con una herida o defecto importante, puede que no nos quede más remedio que tratar de obtener nuevas raíces por encima del defecto y cortar justo por debajo de éstas. El problema desaparece. Incluso si no hubiera defectos importantes un acodo nos va a permitir, si tenemos algo de habilidad, obtener un nebari de calidad, posiblemente mejor que el original.

  • ¿Cuándo realizar un acodo?
    Las hojas se encargan de formar las hormonas, auxinas, que van descendiendo por la planta siguiendo los caminos de savia. Conforme se van acumulando estas hormonas en alguna zona de la planta, la tendencia a emitir raíces se acentúa en ese punto. Es precisamente este efecto, que normalmente tiene lugar en la base del tronco, el que aprovecharemos en nuestro beneficio para obtener raíces allá donde las necesitemos. La idea básica del acodo consiste en interrumpir la circulación descendente de savia en un punto determinado para que las auxinas empiecen a acumularse en dicha zona hasta el punto en que acaben desarrollándose raíces.

    Para que esto funcione la planta debe tener hojas, y estas deben estar plenamente operativas, es decir, deben haber madurado. Es importante tener muy en cuenta que el punto en el que pretendamos realizar el acodo debe tener hojas por encima. Si no hay hojas, no se producirán auxinas y por tanto no enraizará.
    Esto implica que el acodo debe realizarse a principios de verano. En la península, mayo o junio pueden ser unos meses muy adecuados. Tampoco conviene esperar hasta muy avanzado el verano pues entonces se nos podría echar encima el otoño antes de que la planta hubiera podido reaccionar.

    El acodo se puede separar una vez tenga la suficiente cantidad de raíces. Dependiendo de cada caso esto puede llegar a suceder en uno o dos meses con especies de fácil enraizado, o puede demorarse uno o dos años en otras más lentas como por ejemplo con pinos. En cualquier caso como norma general no suele ser mala política esperar hasta la primavera siguiente para separar el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

  • Método del anillo de corteza: En este caso el método empleado para lograr la interrupción de la savia descendente consiste en pelar un anillo de corteza en el tronco o rama a acodar.
    El anillo de corteza retirado debería tener una anchura aproximada de vez y media el grosor del tronco. De este modo nos aseguramos de que el árbol no forme un callo de cicatrización que puentee el anillo y por tanto tire por tierra nuestros planes. Al cortar el anillo de corteza se debería profundizar entre 2 y 4 milímetros, lo suficiente como para eliminar el cambium, la capa compuesta por los vasos de savia descendente, junto con la corteza, pero no tanto como para dañar la albura, el conjunto de vasos de savia ascendente.

    Los cortes deben ser lo más limpios posible y deberemos asegurarnos de que el corte superior quede perfectamente horizontal, o por lo menos, lo más horizontal posible. El motivo es que las auxinas van a acumularse en la zona más baja que les sea posible, así que si el corte es en diagonal acabaremos con una mala distribución de raíces.
    Una vez hemos separado el anillo, deberemos asegurarnos que todo el cambium ha salido junto con la corteza. Puede que incluso debamos raspar el acodo para eliminar los últimos restos.
    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.
    Seguidamente se debería impregnar el corte superior del acodo con hormona enraizante para favorecer en lo posible la emisión de raíces. No es algo imprescindible, pero si aconsejable.
    Apretar fuertemente un alambre de cierto grosor justo bajo ese corte favorecerá un engrosamiento en esa zona que nos servirá como incipiente nebari. Tampoco resulta imprescindible, pero en ocasiones puede ser una ayuda que además cortará definitivamente el flujo de savia descendente.
    Bajo este anillo de alambre también podemos colocar un pequeño disco de plástico que ayudará a que las nuevas raíces vayan distribuyéndose de forma más o menos horizontal, y por tanto a que vayamos encaminando correctamente el futuro nebari. Tampoco es algo necesario.

  • Seguidamente deberemos cubrir el acodo; algo que podremos hacer de varias formas distintas. Podríamos cubrir el acodo con una bolsa de plástico negro (es opaco y ayudará a mantener una temperatura más elevada en el interior del acodo), una maceta de plástico recortada, o incluso una rejilla de plástico que podríamos usar a modo de maceta. Depende un poco del lugar en el que se encuentre el acodo.
    Para rellenar la bolsa, o la maceta de plástico/rejilla podríamos utilizar diferentes materiales.
    Uno de los más comunes es usar musgo esfagno. Se trata de un musgo de fibra larga que retiene muy bien la humedad y nos puede servir perfectamente para nuestros propósitos. El problema que tiene es que al separar el acodo deberemos eliminarlo para desenredar las raíces y evitar futuras podredumbres, y eliminarlo completamente sin dañar las nuevas y delicadas raíces puede ser laborioso.
    También resulta factible utilizar parte de la mezcla de plantado, sobre todo si cubrimos el acodo con una maceta o con la rejilla. Por ejemplo se puede rellenar con akadama únicamente, o incluso akadama más algún material drenante.

    Una vez hecho esto, sólo debemos regar y asegurarnos de mantener la humedad en el acodo durante el tiempo que sea necesario hasta que emita las suficientes raíces y podamos separarlo cortando por debajo del punto donde emitió las raíces.





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